La diferencia de fondo: quién paga y sobre qué
Como autónomo, tributas por IRPF sobre tu beneficio, en una escala progresiva: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje del último tramo. Todo el beneficio es tuyo y tributa, lo saques o no del negocio.
Como sociedad, la empresa paga el Impuesto sobre Sociedades sobre su beneficio a un tipo fijo, y tú tributas aparte por lo que te lleves: nómina, dividendos o ambos. Son dos niveles, y ahí está tanto la ventaja como la complicación.
El umbral, con los números en la mano
Mientras el tipo marginal de tu IRPF esté por debajo del tipo del Impuesto sobre Sociedades, ser autónomo sale mejor. La SL empieza a tener sentido fiscal cuando tu beneficio es lo bastante alto como para que la parte de arriba de tu IRPF supere claramente el tipo societario, y no necesitas sacar todo el beneficio para vivir.
Esa segunda condición es la que se olvida: si te llevas hasta el último euro del beneficio a tu bolsillo, la sociedad no ahorra casi nada — lo que no tributó en Sociedades tributa después en tu IRPF al repartirlo. La ventaja real aparece cuando parte del beneficio se queda en la empresa para reinvertir.
Como orden de magnitud, en beneficios por debajo de unos 40.000€ anuales la SL rara vez compensa; por encima de 60.000€ empieza a merecer el cálculo; y en la franja intermedia depende de cuánto necesites sacar. Son referencias, no reglas: el cálculo hay que hacerlo con tus cifras.
Lo que cuesta tener una SL
- Constitución: notaría, registro mercantil y trámites.
- Contabilidad completa según el Plan General Contable, no el libro de ingresos y gastos del autónomo.
- Cuentas anuales depositadas cada año en el Registro Mercantil.
- El administrador sigue cotizando como autónomo en la mayoría de los casos: la cuota del RETA no desaparece al montar la sociedad.
- Asesoría más cara, porque el trabajo es mayor.
Ese coste fijo anual es el que hay que descontar del ahorro fiscal antes de decidir. Una SL que ahorra 2.000€ de impuestos y cuesta 2.000€ más de gestión no ha ahorrado nada.
La responsabilidad: el argumento que no es fiscal
El autónomo responde de las deudas del negocio con todo su patrimonio, presente y futuro. La sociedad limitada responde, en principio, con su propio patrimonio. Para actividades con riesgo real —obra, fabricación, contratos grandes, personal a cargo— este argumento pesa más que cualquier tabla de tipos.
Con un matiz importante: esa separación no es absoluta. Los bancos piden avales personales al administrador, y la responsabilidad del administrador por deudas tributarias y con la Seguridad Social tiene sus propias vías. La SL protege, pero no es una muralla.
Cuándo la SL es mala idea
- Cuando el beneficio es irregular o incierto: los costes fijos se pagan igual en un mal año.
- Cuando necesitas todo el beneficio para vivir.
- Cuando la actividad es personalísima y de poca escala, y lo único que se busca es «dar imagen de empresa».
- Cuando la sociedad va a ser patrimonial —tener inmuebles o valores sin actividad real—: pierde los tipos reducidos y tributa al tipo general.
Y si ya eres autónomo, ¿se puede cambiar?
Sí, y no hay que empezar de cero: se constituye la sociedad y se traspasa la actividad, con cuidado en el tratamiento de los bienes afectos, los contratos con clientes y proveedores, y los trabajadores si los hay. Hecho con orden es un trámite; hecho con prisas es la mejor forma de heredar problemas de los dos mundos a la vez.
Cómo lo hace Taxfii
Antes de recomendarte nada hacemos el cálculo con tus números reales —beneficio, lo que necesitas sacar, riesgo de la actividad— y lo ves en tu panel: cuánto pagarías de una forma y de la otra, coste de gestión incluido. Si la respuesta es «sigue como autónomo», también es una respuesta.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué beneficio compensa una SL?
No hay una cifra universal. Por debajo de unos 40.000€ de beneficio rara vez compensa y por encima de 60.000€ suele merecer la pena calcularlo, pero el factor decisivo es cuánto beneficio necesitas sacar de la empresa: si te lo llevas todo, el ahorro se diluye.
Si monto una SL, ¿dejo de pagar la cuota de autónomos?
No. El administrador con control efectivo de la sociedad cotiza como autónomo societario, así que la cuota del RETA sigue existiendo, con su propia base mínima.
¿La SL protege mi patrimonio personal?
En principio sí, porque la sociedad responde con su patrimonio. Pero los avales personales que piden los bancos y los supuestos de responsabilidad del administrador abren excepciones importantes.
¿Puedo tener una SL y seguir facturando como autónomo?
Sí, son compatibles, pero hay que separar con claridad qué actividad va por cada vía y documentar bien las operaciones entre tú y tu sociedad, que Hacienda revisa con especial atención.
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